Más allá de ser un término de moda, el coaching fomenta el desarrollo del SER, independientemente del género. Los beneficios son numerosos y tangibles, por ejemplo: encontramos respuestas, desarrollamos nuevos hábitos, generamos coherencia entre lo que deseamos y realizamos, aprendemos a validarnos y a amarnos más, aprendemos a mirarnos con mayor compasión, a entender los cambios y las imperfecciones, a agradecer cada cosa que llega o se va…se trata de que la persona encuentre, por si mismo, su propio camino y sus propias respuestas en perfecto acompañamiento.
Todo ello, cuando lo entendemos…nos empodera (término utilizado para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder) nos adueñamos de nuestro propio ser, para vivir en autenticidad, conscientes de nuestro valor y poniéndonos como prioridad, lo que conlleva a que seamos más felices.
Si no nos amamos y cuidamos nosotras mismas… ¿alguien más lo hará? ¿dependemos de un tercero para ser felices? Cuando uno se ama y vive en coherencia con ese amor, sabemos que somos nuestra prioridad. Nuestro bienestar en nuestra prioridad para así, poder generar bienestar a quienes nos rodean. Si yo no soy mi primer amor, si no lo tengo dentro ¿cómo podré generar más amor en los otros? Cuando conectamos con ese amor, entonces nos empoderamos, nos engrandecemos en espíritu y, ello nos permite expandir nuestro potencial y lograr nuestros sueños.
Las mujeres poseemos un poder inmenso, un poder enriquecedor y multiplicador, ya que tenemos e la capacidad de dar vida; somos las encargadas de nada más y nada menos que la procreación de la raza humana. Por ello decimos que cuando una mujer aprende a conectarse con su poder interno, cambios muy potentes se darán en ella, en su familia, en su entorno, en la humanidad…en todo lo que la envuelva. Somos la génesis de muchos procesos.
Logramos aceptarnos cuando nos amamos en nuestra totalidad, tal y como somos, con nuestros más y nuestros menos. Somos mejores y más felices cuando nos reconocemos como seres únicos en esa perfecta imperfección de cada individualidad. Buscamos ser mejores, por supuesto que si, pero entendiendo que es un proceso que nunca acaba, que elegimos disfrutar y que no condiciona lo que valemos y nuestra felicidad. Me amo, me honro, me reconozco y soy merecedor de amor tal como soy. NO necesitamos “hacer” para amarnos y valorarnos por ello…valemos ya por lo que somos en si mismas. Esa es la ruta de Entimujer y trabajamos para acompañar a miles de mujeres en su camino de transformación y amor propio.