¿Cuántas veces te has comparado con las demás? Amigas, colegas, vecinas, primas… ¿en qué te beneficia eso? Si no es para inspirarte y hacerte mejor persona y potencia tus habilidades, entonces no vayas por ese camino….
Es importante tener claro que para alcanzar esa necesitada y valorada calma interior vamos a necesitar tiempo, voluntad y dedicación cotidiana. Una vez tenemos claro que todo cambio implica responsabilidad, aplicaremos las siguientes estrategias:
· Sé consciente de tu “equipaje” personal. La educación recibida, el perfeccionismo extremo, la necesidad de complacer o la baja autoestima son claros enemigos a tener en cuenta y sobre los cuales, reflexionar.
· Analiza ahora tus hábitos. ¿Qué haces en el día a día? ¿Qué hechos te traen ansiedad o insatisfacción? ¿Por qué los has cronificado en tu vida si te causan infelicidad?
· Consigue el mayor tiempo de calidad que puedas. Si el día tiene 24 horas, no puedes dedicarle 12 a los demás ni ocuparlo en aspectos que no te son significativos. Ten en cuenta que el concepto de “fluir” no se haya precisamente en la inactividad o en un estado de relajación. Está en dedicarnos a tareas que nos identifican, que nos dan sentido, ritmo, satisfacción y por tanto, felicidad. Encuéntralas.
· Ubica e identifica tus recursos: qué tienes y que no tienes, donde debes buscar y como puedes sacarles el mayor provecho. Maximiza tiempo, esfuerzo y energía.
Es necesario entender que cada una de nosotras lleva su propio camino en el interior y se halla a su vez, (no todas tenemos la misma realidad ni las mismas responsabilidades, tampoco las mismas creencias limitantes..) en una etapa concreta de su crecimiento personal. Unos tardarán más en entender ciertas cosas, y por eso, no hay otra opción más que tener paciencia y practicar el respeto. Aprendamos pues a dejar al mundo correr mientras permanecemos en nuestro propio centro.